El sábado 26 de noviembre hicimos el primer Cara B en el MNAC y todxs los que participamos nos quedamos con una sensación indescriptible. Queríamos más. Hay 19 salas ocultas al público que están llenas de arte, de historia, de leyendas, de guerras, paz, amor y fe. Salas que cuentan lo importante para el ser humano. ¡Qué maravilla!

MNAC en la historia

Creo que el Palau Nacional fue edificio antes que museo. Me explico. En 1929 Barcelona sufrió una fiebre urbanística parecida a la que muchos recordamos en 1992. Barcelona se quería poner “guapa” para gustar a los visitantes de la Exposición Internacional de 1929 como lo hacían ciudades como París. Acabada la Expo se le dio utilidad desde el principio como museo. Así en 1934 abrió sus puertas como Museu d’Art de Catalunya, reuniendo la colección medieval. Aquí mencionaré otro punto importante y es que la concepción de museo era diferente. Mientras que en la actualidad prima que el visitante se lleve una reflexión, un diálogo con las obras, en aquellos primeros tiempos el objetivo era mostrar una colección de obras, generalmente ordenadas por épocas o autores. Era una visión coleccionista del arte; como la que puedo tener yo en mi casa con los posavasos.

Si bien el museo empezó con colección medieval actualmente cuenta con una de las mejores colecciones de pintura mural románica del mundo. El modernismo catalán, el arte gótico, barroco hasta llegar a contar con una colección de arte moderno muy interesante. Cuenta además con una colección de numismática, de grabados, de fotografía… alberga más de 250.000 obras y esto ha requerido de algunas adaptaciones. Gae Aulenti fue la arquitecta encargada de darle la imagen pero sobretodo la funcionalidad que requería el MNAC. El edificio es grande (unos 12.000 metros cuadrados) pero si cuentas las obras (a ojo) te darás cuenta que los números no te cuadran. No hay tantas obras expuestas.

Cara B: Los bastidores del MNAC

Esta visita no va a tener imágenes. Ni ninguna otra que hagamos a las reservas del museo. No se pueden hacer hacer fotos, mejor ir sin bolsos (dejarlo en taquilla), ni abrigos, ni paraguas… La visita fue totalmente personal. En Trupis nos gustan los grupos pequeños por eso: todo el mundo pudo preguntar lo que quiso, fuimos a un ritmo relajado y Nuria y nuestro vigilante fueron unos fantásticos anfitriones en la visita.

Desde los muelles de descarga donde llegan las obras hasta las salas de exposiciones hay un mundo oculto que pudimos ver. No todo pero sí una parte. Pero, como os decía antes, no todas las obras están expuestas. De hecho no hay ni una quinta parte expuesta. ¿Y el resto? Os reconozco que cuando pensé en la imagen de esta actividad Indiana Jones me vino a la cabeza rápido y especialmente esta escena del Arca Pérdida. Y nosotros nos metimos en la Cara B.

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¡Por fin es viernes! Llega el finde…¿Y ahora qué hago?

Una buena parte de nuestro fin de semana tendría que ser para cuidarnos. Bajar nuestro ritmo y disfrutar. Comer bien y dormir mejor son claves para llegar a mayores en buenas condiciones. Pero también tenemos que cuidar otros aspectos además de nuestro sueño y estómago. Y es que nuestra mente necesita retos. También imaginación. Nuestro corazón necesita cariño y nuestro cuerpo deporte. ¿Demasiadas cosas para dos días? ¿Crees que es complicado? ¿Caro?

Un rato para nuestra mente

Y aquí, como en todo te diré: escúchate. El fin de semana es un buen momento para hacer cosas que te gustan. ¿Sudokus? ¿Ajedrez? ¿Conferencia sobre el barroco tardío? ¡Adelante! Ves. ¿Si te resuenan? Hazlo. La mente necesita alimento. Necesita que la retes, que la estimules. Hay que jugar con ella para que siga evolucionado.

Un poco de mimos

El cariño que los otros te pueden dar y, tan importante como eso, el que tú puedes dar a los demás es básico.  A veces es mejor 2 horas de calidad con la familia que 24 de presencia. Tener lazos con otros reconforta ¿verdad? Tengo una amiga con la que era imposible quedar: niños, compras, trabajo, marido, reunión en el cole… Llegamos a un pacto: 30 minutos una vez al mes. El tiempo para tomarnos un chato. Estar las dos solas y hablar de lo nuestro. De verdad que hemos encontrado esos 30 minutos. Colaborar en una ONG ¿por qué no?

Un rato para el deporte

Cuando digo deporte me refiero a mover nuestro cuerpo. No tienes por qué hacer triatlón. O sí. Escucha a tu cuerpo y muévete. Un paseo, yoga, bici… Y es que está demostrado que el deporte también genera endorfinas y nos hace sentir bien. La dieta no es la solución. Lo importante es comer bien y mover el cuerpo. Así de sencillo es el corpore sano.

Un rato para la imaginación

¿Eres de libros o de cine? Pues estás de enhorabuena. El arte estimula esa faceta invisible que funciona de bisagra. Y lo mejor es que no requiere de exclusividad. Fotografiar tu barrio, pintar un parque, ponerle música o palabras a una emoción… A veces las soluciones a problemas en nuestra “vida real” pasan precisamente por imaginar formas nuevas de solucionarlas o afrontarlas en el “País de Nunca Jamás”.

¿Y me va a dar tiempo a todo eso sin morir en el intento?

¡Claro! Puedes ir a la conferencia de barroco tardío con un amigo y luego dar un paseo hasta casa. ¡Has hecho 3 cosas en un momento! Siempre va a haber alguien dispuesto a disfrutar de tu compañía. Especialmente en Tupis 😉