Antes de que me envíes a la hoguera deja que explique por qué digo que hay hobbies obligados. Haberlos haylos

Tipos de ocio

Hace pocos días leía el “I Estudio sobre el ocio de los españoles” (Best Relations, Simbyosi y Two Much Research) y hubo un concepto que me saltó en la cabeza rápido: el ocio hacia fuera y el ocio hacia dentro.

Ejemplos de ocio hacia fuera o súper-conexión serían los conciertos, bailes, fiestas… Este ocio es el que acostumbramos a colgar en nuestras redes sociales y el selfie sería su máxima expresión.

El segundo tipo de ocio que menciona este estudio es el ocio hacia dentro o de re-conexión. También se les llama #UnpluggedMoments y son las actividades que nos conectan, nos hacen sentir en casa. Las hacemos con personas muy cercanas.

Hablando como psicóloga diré que ambos son necesarios. Los primeros porque te conectan con el mundo. Te posicionan junto a otros. Los segundos tienen la capacidad de ser terapéuticos. Con ellos se para el mundo. Y sentir esas dos emociones es muy sano.

Según el estudio que os comentaba parece que cada vez estamos más hartos del ocio hacia fuera y buscamos más ocio hacia dentro. Y es que el ocio hacia fuera se puede convertir fácilmente en postureo.

Imagina que has colgado las fotos del fin de semana en tus redes. La gente le ha dado al Like. Te han comentado. Te han dicho cosas bonitas y eso te gusta. Y cuelgas otra foto. Y otra más. Si pasas cierta barrera en la que ya no te muestras como eres y lo que te gusta hacer, sinó que lo que buscas es el Like al poco tiempo te vas a agobiar. Las redes pierden su gracia y tienes ganas de cerrarlas, de salir corriendo. ¿Por qué? Porque has convertido tu ocio en una obligación.

Cuando el ocio es una obligación

El ocio y la libertad están íntimamente relacionados. De hecho, una forma de definir el ocio es precisamente por la capacidad de elegir lo que se hace con nuestro tiempo. Son las actividades escogidas libremente en contraposición al trabajo.

Y resulta que algunas veces nos imponemos actividades obligadas. Oh! Craso error! El ocio obligado está condenado al fracaso o a ocasionarnos más perjuicios que beneficios.

Os pondré un ejemplo. He engordado y no me siento bien conmigo misma: me siento más torpe, más pesada… y me molesta que la ropa no me siente (¡malditos botones!). ¿Solución? Voy a empezar a correr. Parece que es un buen ejercicio para adelgazar, estar en forma (me gusta el concepto de estar sana) y si a tanta gente le engancha será por algo.

Este tipo de ejemplos (los maravillosos propósitos de fin de año) pueden acabar de dos formas. La ideal sería que descubriéramos una nueva afición y combináramos el placer de algo que nos gusta con la salud. Desgraciadamente el más frecuente es que vayamos al gimnasio o al parque durante uno o dos meses (en el mejor de los casos) y abandonemos el running al tercer mes. ¿Por qué? Tenemos claro que es algo beneficioso pero estamos ocupando nuestro tiempo de ocio en una obligación.

Necesitamos disfrutar en nuestro tiempo de ocio

Tanto las fotos que colgamos por postureo como el propósito de año nuevo serían ejemplos de ocio obligado. Y somos más sabios de lo que imaginamos. Necesitamos equilibrar la obligación con el placer. Escucharnos más nos puede dar sorpresas.

Es bueno implementar rutinas sanas pero es importante adecuarlas a nuestras preferencias lo máximo posible para que consigamos mantenerlas. De lo contrario podemos frustrarnos y caer en actividades nada beneficiosas. Incluso podemos tener un efecto rebote e irnos al extremo contrario del que pretendíamos conseguir.

Es fantástico compartir actividades con nuestros amigos en las redes sociales. Pueden ser inspiradoras para ellos y darnos un chute de conexión con el mundo pero ¡cuidado en volverlo obligación!

El ocio forma parte de ese concepto líquido que perseguimos cada día: la felicidad. Sin un espacio para el ocio, para hacer cosas que nos gustan sin obligaciones no somos felices. Así de simple. Porque es necesario. Y hay que darle su espacio de libertad para expresarse.

Prueba cosas nuevas pero jamás fuerces tus preferencias

Y tú ¿qué opinas?

Hacer amigos no es tan complicado como parece. En Trupis lo hemos tenido claro siempre pero parece que las grandes corporaciones también lo empiezan a tener ahora. Y es que ofrecer servicios de parejas y citas cojea. O no está siendo todo lo que quieren. ¿Por qué? No tengo la respuesta. No me he dedicado a ello en serio aunque alguna teoría tengo.

Las grandes empresas de contactos están viendo que el futuro está en los servicios de amistad

Ahora ya no sólo ofrecen encontrarte tu media naranja sino que quieren que conozcas gente a través de quedadas o de compartir (por ejemplo) gustos musicales. Y esto me alegra mucho, la verdad. Al fin y al cabo se humanizan un poco más las relaciones. Ya no es sólo un aquí te pillo, aquí te mato. Un cumples los requisito a, b y c…. Sino que se empieza a flexibilizar y (en mi modesta opinión) comprender un poquito mejor la naturaleza social de las personas. Al menos se intenta porque eso de “te invito a tomar una cerveza con mucha gente desconocida que quiere pasar el rato” a veces da un poco de cosa a los estómagos sensibles. Y da cosa porque muchas veces se mezcla el buscar pareja-ligue con esos eventos y pierde un poco el sentido por el que fueron pensados volviendo al “busco carne fácil” en la mayoría de situaciones. Muy respetable pero no tiene mucho que ver.

Hacer amigos no es tan complicado

 Y antes de seguir quería hacer una puntualización. Hacer amigos no es complicado. Hacer buenos amigos cuesta un poco más pero tampoco es imposible. Aquí os dejo algunas recomendaciones:

  • Relájate.- Los estados de tensión sólo son buenos cuando tienes que escapar de un jabalí. ¿Es fácil decirlo? También hacerlo. Un truco que usan muchos oradores es beber cuatro tragos de agua y hacer cinco respiraciones profundas. Parece una tontería pero pruébalo la próxima vez que entres “on fire”.
  • Repite conmigo.- Eres genial tal cual.- ¡En serio! ¡Lo eres! No hace falta que te inventes un personaje porque así vas a ser más interesante y… De verdad: no funciona. Tarde o temprano te caerás con todo el equipo. Y acabarás con el san benito de “fantasma”. Y los fantasmas vagan solos por los pasillos.
  • Recuerda el número 2.-  Piensa 2 preguntas a hacerle a una persona que puede llegar a ser tu amiga. Dos preguntas importantes, de esas que cuesta responder. Pero no pienses más. Conocer a una persona no es hacer un interrogatorio. Agota y no suele funcionar demasiado. Muchas veces tendremos respuestas espejo (respuesta que la otra persona piensa que a tí te va a gustar). Al final no vas a poder decidir si una persona encaja contigo en un primer encuentro. Dale una segunda oportunidad porque tal vez su jabalí lo ha perseguido hasta ese bar o donde estéis. Por último piensa en 2 cosas que tienes claras que no vas a tolerar. No hace falta que las cuentes: sólo tenlas claras y recuérdalas cuando conozcas gente.

2 preguntas – 2 encuentros – 2 límites

Haz pocas preguntas importantes. Habla mucho y escucha. Preséntate desde tu cotidianeidad, desde la alegría: lo que te gusta comer, lo que te gusta hacer… Y siempre ten presente tus límites

Si te animas… Trupis

¡Hola! Me gustaría explicarte qué es Trupis.

Cuando somos niños destinamos la mayor parte de nuestro tiempo a hacer cosas divertidas, cosas que nos gustan. Pero con el paso de los años vamos perdiendo esa parcela donde disfrutar y compartimos con amigos… ¡No hay tiempo! Los estudios, el trabajo, la familia, el dinero… La vida nos va recluyendo del trabajo a casa y vuelta a empezar. Algunas veces incluso abandonamos totalmente nuestros hobbies y a nuestros amigos. No tenemos tiempo y ellos tampoco lo tienen. No coincidimos.

La vida es algo más que obligaciones

A veces probar cosas diferentes y salir de nuestra zona de confort nos cuesta y da pereza pero puede acabar resultando una experiencia deliciosa. Desde Trupis queremos facilitarte que esa parcela de tiempo vuelva a estar presente en tu vida. Nos gusta pensar que somos como ese reproductor de audio tan chulo que te regalaron por Navidad. Al principio está vacío, se tiene que leer el manual de instrucciones y habituarse a los botones. Pero una vez hecho vamos incorporando nuestra música y cada vez se vuelve más interesante… ¡Hasta volverse imprescindible!

Queremos invitarte a participar es nuestra comunidad de ocio. Porque sin tí no es lo mismo

Sonia